Nacional

Milagro en Ibagué de Judá

Y justo cuando faltaban 31 minutos, la ciudad se apagó

Pasados 2.020 años, en ninguna urbe distinta a Belén; gobernante alguno, había logrado el milagro de que un creyente pueblo reviviera el nacimiento de Jesús en la soledad y oscuridad de aquel humilde lugar destinado por Dios para la llegada del Mesias.

Ibagué lo logró, la misma orden del emperador Agusto, al pueblo Romano de que se “empoderarsen de donde era originarios”, sin más nada que sus mascotas, se cumplió en la ciudad de David, digo en la ciudad de Andrés.

Todos para sus casas, ordenó uno de sus ministros,
nadie ni en burro podrá transitar las calles desde la 8 de la noche, hay que esperar en soledad el nacimiento de Jesús. Entonces en la agobiada Belén, mejor Ibagué, el David o el Andrés, así lo decretó.

Ciudadanos de decenas de campiñas obedecían y esperan sin más en sus hogares el alumbramiento. La luz o estrella divina estaba a cargo de Celsia y fue así como sucedió. Justo media hora antes de la anhelada hora, todo se apagó para ver brillar un destello alucinante de voladores, totes y pitos; pólvora que ni el emperador, ni sus súbditos controlan y que de seguro llevaran a hospitales niños sacrificados por la falta de autoridad de padres y gobernantes.

Pero la maravilla de esa “Gloria in Excelsis” no puede ser opacada por un virus ni menos por dos o cuatro quemados.

El milagro se cumplió y en cada humilde pesebre, de la celeste ciudad musical, la noche ha cerrado del todo en la Campiña, y en los demás barrios también y las gentes sin abrigo y sin trabajo, emulando a María y a José, esperan por los Reyes Magos, claro que tres de ellos (El Chucho, El Tigre y El Luis H) ya pasaron por acá dejando el incienso y la mirra, ya que el oro, reposa en sus arcas. Amén

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