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En pandemia y en época de crisis las indemnizaciones por parte de la Unidad para las Víctimas han sido un bálsamo para familias del Tolima

A la familia de Huberto Ramírez, la violencia los despojó de su finca en el muncipio de Coello, Tolima, en el año 1991. Las Farc les quemaron la casa y los obligó a huir por no pagar la vacuna.

Vinieron entonces años de lucha, errantes, sorteando dificultades económicas, y las enfermedades de Erika y Cesar dos de sus hijos. A la crisis se sumó un segundo desalojo al perder una vivienda que les quedaba hipotecada por sistema del UPAC.

Humberto y su esposa trabajaban en lo que podían, viajaron hasta Villavicencio, luego regresaron al El Espinal y con el tiempo vino un alivio al recibir el pago de las dos primeras indemnizaciones por parte de la Unidad para las Victimas.

Esta misma entidad y en plena época de la pandemia ordenó un nuevo pagó de la tercera reparación económica para esta familia; en esta oportunidad para Cesar Huberto.

Para el director de la Unidad, Ramón Rodríguez, así como la familia Ramírez, en estos 145 días de la pandemia más 1.900 personas víctimas en el Tolima, han sido indemnizadas con un valor de $15.000 millones, mientras que a nivel nacional se han pagado 62 mil indemnizaciones con una inversión superior a los $477.000 millones.

La próxima reparación económica para este núcleo familiar será para Erika, la hija menor de Humberto, una joven quien también hace parte de la ruta priorizada para víctimas que sufren alguna discapacidad.

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