Noticias

Dos comunidades retornadas del sur del Tolima dieron nuevo paso para recuperar sus prácticas sociales

Rescatar las tradiciones y el sentido de la vida en comunidad es una de las apuestas de la tercera fase del desarrollo de la estrategia Tejiéndonos que se implementa en los municipios de Rioblanco y Planadas.

Mejorar la vida en comunidad para recuperar las prácticas sociales tradicionales es el reto de las familias víctimas del conflicto armado de los corregimientos de Bilbao en el municipio de Planadas, y Herrera, en el municipio de Rioblanco, en el sur del Tolima.  

Guiados por los profesionales del área psicosocial de la Unidad para Las Víctimas, estos territorios avanzan en la implementación de la estrategia Tejiéndonos, un proceso de la reparación integral para personas que sufrieron el desplazamiento forzado y que en la actualidad hacen parte del programa de retornos y reubicaciones.  

Durante las jornadas correspondientes al tercer encuentro de la estrategia se desarrolló como eje temático central la actividad denominada: “El tejido de nuestras prácticas”, un ejercicio encaminado a recordar las etapas de la vida mediante la reflexión sobre las costumbres y tradiciones en la niñez, adolescencia, juventud y la adultez. 

“Como Unidad estamos acompañando a las comunidades del sur del Tolima en diferentes procesos. Esta estrategia se adelanta específicamente para apoyar la construcción del sentido de comunidad en una zona en la que la violencia rompió por muchos años el tejido social”, explicó la directora de la Territorial Central de la Unidad para las Víctimas, María José Dangond David. 

Javier Calderón, líder tejedor y activo participante en la jornada hizo un recuento de sus vivencias y resaltó aspectos que lo marcaron para siempre: “me acuerdo de los helicópteros que pasaban tan bajito que desentechaban las casas en la vereda Palonegro.  También recuerdo los partidos de micro y la cancha en la que jugábamos. Los castigos en la escuela en los que nos ponían arrodillados sobre pepas de maíz, los columpios en los árboles y la llegada de la energía eléctrica a Herrera en el año 1990”.

Todos estos testimonios fueron representados y plasmados con témperas y pinceles en pedazos de tela para luego ser socializados por grupos, como una acción que dota el sentido de la vida en comunidad y favorece la convivencia.

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba