
El Deportes Tolima volvió a fallar en la Copa Libertadores y cayó 3-1 ante Nacional de Uruguay, en un partido que deja en evidencia errores desde la planificación. Más allá del resultado, la gran discusión pasa por la decisión del técnico Lucas González de no utilizar su mejor nómina en un compromiso determinante.
PLANTEAMIENTO CUESTIONADO
Teniendo un equipo consolidado en la Liga BetPlay, sorprende que el entrenador haya optado por un once alterno frente al rival más fuerte del grupo. En el banco quedaron jugadores que han demostrado rendimiento y jerarquía, como Sebastián Guzmán y “Tatay” Torres, debilitando desde el inicio la estructura competitiva del equipo.
Mientras tanto, en el terreno de juego, Tolima nunca encontró funcionamiento. La insistencia con Adrián Parra volvió a ser un desacierto, manteniéndolo en cancha pese a su bajo rendimiento. Solo hasta el minuto 61, con el equipo ya en desventaja, el técnico decidió mover sus fichas.
CAMBIOS TARDÍOS Y SIN IMPACTO
Los ajustes tampoco llegaron con el impacto esperado. Tanto Guzmán como “Tatay” Torres ingresaron cuando el partido ya estaba cuesta arriba y con un Nacional que tenía el control absoluto, lo que redujo cualquier posibilidad de reacción real.
Otro de los antecedentes que aumenta la preocupación es el empate en casa frente a Universitario de Perú, donde el equipo tampoco logró imponer condiciones. Dos partidos, un solo punto y múltiples dudas en el funcionamiento.
ROVIRA, EL ÚNICO DESTELLO
El único momento de ilusión llegó gracias a Brayan Rovira, quien con un magistral tiro libre descontó y demostró, una vez más, que su posición natural está en la generación ofensiva y no limitado a funciones defensivas, como ha ocurrido en el torneo local.
PANORAMA COMPLEJO
Finalmente, el 3-1 deja a Tolima con un panorama complicado: apenas un punto en dos partidos, una diferencia de gol negativa (-2) y la obligación de sumar en el próximo compromiso ante Coquimbo Unido de Chile.
Pero más allá de las cifras, lo que queda es la sensación de un equipo que, teniendo con qué competir, terminó cediendo por decisiones técnicas que no estuvieron a la altura de un torneo como la Libertadores.
Una derrota que no solo duele por el marcador, sino porque evidencia que, en el plano internacional, Tolima sigue sin responder cuando más se le exige.