El café especial producido en Ibagué, Tolima, volvió a destacarse en el panorama cafetero nacional. Esta vez, un lote de variedad geisha, cultivado en una finca ubicada en la vereda La María Piedra Grande, en el Cañón del Combeima, alcanzó un precio de 40 dólares por libra durante la subasta virtual silenciosa del concurso Colombia Tierra de Diversidad, uno de los escenarios que reconoce la calidad de los cafés colombianos.
El resultado representa un reconocimiento al trabajo que se desarrolla en las fincas cafeteras de la capital tolimense, donde la selección de los granos, el control de la fermentación y el cuidado durante la poscosecha son fundamentales para obtener un producto con características diferenciadas en el mercado de los cafés especiales.
La protagonista de este logro es Laura Valentina López Portillo, quien ha dedicado los últimos años a profundizar sus conocimientos sobre el café y a trabajar directamente en los procesos de poscosecha de la finca familiar. Su compromiso con cada etapa de producción fue determinante para llevar el lote hasta la competencia nacional y conseguir una cotización destacada.
Café de Ibagué se destacó entre 1.048 lotes del país
El concurso Colombia Tierra de Diversidad reunió este año 1.048 lotes de café, de los cuales 55 fueron seleccionados como finalistas para participar en la etapa definitiva de evaluación. Los productores clasificados viajaron a Bogotá, donde sus cafés fueron valorados teniendo en cuenta diferentes atributos relacionados con la calidad y las características sensoriales de la bebida.
Entre los aspectos evaluados se encontraban la acidez, el cuerpo, el balance y los perfiles exóticos, características que permiten diferenciar los cafés especiales y determinar su atractivo para compradores interesados en productos de alta calidad.
Después de la evaluación, 25 lotes fueron seleccionados para participar en la subasta principal, mientras que los otros 30 ingresaron a la modalidad virtual silenciosa. En esta última categoría participó el café producido en el Cañón del Combeima, que terminó destacándose por alcanzar una oferta de 40 dólares por libra.
Aunque el lote de Laura Valentina no hizo parte de los 25 seleccionados para la subasta principal, su resultado en la modalidad virtual silenciosa representó un importante reconocimiento para la producción cafetera de Ibagué.
De acuerdo con la información entregada por la productora, en esta modalidad participaron 13 representantes del Tolima. Ocho estuvieron en la subasta silenciosa virtual y cinco hicieron parte de la subasta principal. El café de la finca familiar se destacó al conseguir el mejor precio dentro de la primera modalidad.
¿Qué hace especial al café geisha del Cañón del Combeima?
El producto que representó a Ibagué en el concurso es un café varietal geisha de proceso lavado, elaborado mediante un procedimiento que exige cuidado en la recolección, selección, fermentación y secado de los granos.
Según explicó Laura Valentina López Portillo, en la finca familiar se cultivan diferentes variedades de café, entre ellas geisha, bourbon rosado y bourbon amarillo, además de otras variedades que hacen parte de la diversidad cafetera de la región.
El proceso comienza con la recolección de los frutos maduros. Posteriormente, se realiza una selección para conservar los granos que cumplen con las condiciones requeridas. Esta etapa es importante porque la uniformidad de la materia prima influye en el desarrollo de los procesos posteriores.
Después de la selección, el café pasa por una etapa de fermentación. En el lote presentado al concurso se realizó una doble fermentación, antes de proceder al lavado y al secado.
Una vez que el grano alcanza las condiciones necesarias de secado, se almacena durante un periodo para permitir su estabilización. Posteriormente, se efectúa una nueva selección del café en pergamino, con el propósito de retirar los granos que no cumplan con los criterios de calidad establecidos.
Solo después de completar estas etapas se prepara el producto que será enviado a una competencia como Colombia Tierra de Diversidad.
El cuidado de cada fase permite comprender por qué la producción de cafés especiales requiere conocimientos técnicos, seguimiento constante y atención a los detalles. No se trata únicamente de cultivar el grano, sino de controlar los diferentes procesos que pueden influir en las características finales del producto.
Laura Valentina López, una historia de aprendizaje y dedicación al café
La relación de Laura Valentina López Portillo con el mundo cafetero comenzó de manera gradual. Aunque sus padres tienen la finca familiar desde hace aproximadamente 15 años, su interés por esta actividad se fortaleció hace cerca de cinco años.
Su acercamiento al sector incluyó una etapa de formación teórica y académica. Durante su paso por la universidad, desarrolló una tesis relacionada con mujeres cafeteras y posteriormente trabajó en diferentes tiendas de café en Bogotá, experiencias que le permitieron conocer otros aspectos de la cadena productiva.
Hace dos años tuvo la oportunidad de regresar a la finca familiar para trabajar junto a su padre y asumir responsabilidades relacionadas con los procesos de poscosecha.
Desde entonces, su labor se ha concentrado en supervisar las diferentes etapas por las que pasa el café, con especial atención a la humedad, la fermentación, el almacenamiento y la selección del producto.
Para Laura Valentina, uno de los factores que explican este resultado es el cuidado con el que se desarrolla el trabajo diario.
La productora reconoció que el resultado de la subasta la sorprendió, pues no esperaba que el café alcanzara un precio de 40 dólares por libra. También destacó que el reconocimiento representa una recompensa al esfuerzo de quienes trabajan durante largas jornadas, muchas veces bajo el sol, para obtener un producto que cumpla con los estándares de calidad.
El Cañón del Combeima fortalece su apuesta por los cafés especiales
La ubicación de la finca en la vereda La María Piedra Grande conecta este resultado con el trabajo agrícola que se desarrolla en el Cañón del Combeima, zona rural de Ibagué.
En este territorio, diferentes productores le apuestan a mejorar la calidad del café y a encontrar oportunidades para posicionar sus productos en escenarios especializados. Las competencias y subastas permiten que los lotes seleccionados sean presentados ante compradores que valoran características particulares y están dispuestos a realizar ofertas por productos diferenciados.
Durante la entrevista, también se destacó el trabajo de las mujeres cafeteras que hacen parte de una asociación activa en la zona. Aunque Laura Valentina aclaró que no pertenece a esta organización, señaló que sus integrantes vienen trabajando para fortalecer la producción de café de calidad y que algunas de sus representantes participaron en Cafés de Colombia Expo, realizada del 15 al 18 de octubre.
Este contexto evidencia que el desarrollo cafetero de la región involucra distintas experiencias, desde el trabajo de las familias productoras hasta las iniciativas asociativas que buscan generar oportunidades para las comunidades rurales.
El resultado obtenido por el café geisha es una muestra del potencial que tienen los productores de Ibagué para participar en concursos nacionales y acceder a mercados interesados en cafés especiales.
Un reconocimiento para la caficultura de Ibagué y el Tolima
La venta de este café a 40 dólares por libra constituye un resultado destacado para la finca familiar y para la representación del Tolima en Colombia Tierra de Diversidad.
Más allá de la cifra alcanzada en la subasta, la experiencia pone de relieve la importancia de la formación, la selección cuidadosa de los granos y el seguimiento de los procesos de poscosecha para competir en escenarios especializados.
El caso de Laura Valentina López Portillo también muestra cómo las nuevas generaciones pueden encontrar en la caficultura una oportunidad para combinar conocimientos académicos, experiencia comercial y trabajo directo en el campo.
Con este resultado, el café producido en la vereda La María Piedra Grande gana visibilidad en un escenario nacional y demuestra el esfuerzo que existe detrás de cada lote seleccionado.
Ibagué continúa mostrando el potencial de sus cafés especiales, mientras productores del Cañón del Combeima trabajan para mejorar sus procesos, diferenciar sus productos y abrir nuevas oportunidades comerciales para el café del Tolima.
La experiencia de Laura Valentina deja un mensaje claro: detrás de un café que alcanza un precio destacado hay un proceso que exige conocimiento, disciplina, paciencia y dedicación desde la recolección hasta la preparación del lote para su comercialización.