El departamento del Tolima continúa bajo una compleja temporada de altas temperaturas que mantiene en alerta a las autoridades ambientales y organismos de socorro. Aunque las labores de atención han permitido reducir la intensidad de las emergencias, actualmente permanecen activos dos incendios forestales en los municipios de San Luis y Coyaima, donde las brigadas trabajan para evitar que las llamas vuelvan a propagarse.
El más reciente reporte entregado por el Centro de Monitoreo de la Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo indica que ambos eventos presentan avances importantes en su control. Sin embargo, las condiciones climáticas continúan siendo un factor de riesgo, especialmente durante las horas de mayor radiación solar, cuando las altas temperaturas pueden reactivar focos que aparentemente ya habían sido extinguidos.
En el municipio de San Luis continúan operando dos frentes de trabajo con personal especializado, mientras que en Coyaima las labores han permitido alcanzar cerca del 80 % de control del incendio. Pese a estos resultados, las brigadas permanecen realizando vigilancia constante sobre las áreas afectadas para impedir que aparezcan nuevos puntos calientes.
La directora de Gestión del Riesgo del Tolima, Andrea Mayorquín, explicó que el comportamiento de las emergencias ha mejorado, aunque insistió en que todavía no pueden darse por superadas.
“El departamento del Tolima registra dos incendios activos. Continúan las labores en San Luis y Coyaima, donde ya se evidencia una menor intensidad de las emergencias. En Coyaima alcanzamos cerca del 80 % de control, pero las brigadas permanecen en la zona porque, con el aumento de las temperaturas durante el día, existe el riesgo de reactivación de los incendios”, señaló la funcionaria.
Persisten las condiciones críticas
A pesar de la disminución en el número de incendios activos, el panorama sigue siendo preocupante para el departamento. De acuerdo con el monitoreo oficial, 33 municipios permanecen en alerta roja debido a la alta probabilidad de incendios forestales, lo que significa que cerca del 80 % del territorio tolimense continúa expuesto a condiciones extremas por el intenso calor y la baja humedad.
Las autoridades advierten que la situación ya no se concentra únicamente en el oriente del departamento, sino que se ha extendido hacia otras zonas donde las temperaturas han aumentado de manera considerable.
Según explicó Andrea Mayorquín, algunos municipios del sur del Tolima están registrando temperaturas cercanas a los 40 grados centígrados, mientras que en sectores de Ibagué los termómetros han alcanzado hasta 36 grados, incrementando el riesgo de que cualquier chispa o quema descontrolada origine una emergencia de grandes proporciones.
“Hoy no solo el oriente del Tolima presenta condiciones extremas. Estamos registrando temperaturas cercanas a los 40 grados centígrados en municipios del sur del departamento y hasta 36 grados en algunos sectores de Ibagué. Por eso insistimos en que cualquier descuido puede desencadenar una nueva emergencia”, manifestó la directora.
Monitoreo permanente y llamado a la prevención
Frente a este panorama, la Gobernación del Tolima, a través de la Secretaría de Ambiente y Gestión del Riesgo, mantiene un seguimiento permanente de las condiciones meteorológicas y trabaja de manera articulada con los organismos de socorro, los cuerpos de bomberos y las administraciones municipales para responder oportunamente ante cualquier eventualidad.
Las autoridades reiteraron que la prevención sigue siendo la principal herramienta para evitar nuevos incendios forestales. Por ello, hicieron un llamado a la comunidad para abstenerse de realizar quemas de residuos o de cobertura vegetal, evitar arrojar colillas de cigarrillos, vidrios u otros elementos que puedan generar combustión, y reportar de inmediato cualquier columna de humo o conato de incendio a los organismos de emergencia.
El Gobierno Departamental recordó que, mientras persistan las altas temperaturas y las condiciones de sequía, el riesgo continuará siendo elevado, por lo que la colaboración ciudadana será fundamental para proteger los ecosistemas, las fuentes hídricas y las comunidades que podrían verse afectadas por nuevas conflagraciones.