El fuego ya se apagó en varios de los sectores golpeados por los incendios forestales en el Tolima, pero para las familias que vivieron de cerca la emergencia las consecuencias apenas comienzan. Donde antes había cultivos, hoy quedan terrenos quemados; los animales se quedaron sin alimento y algunas viviendas rurales permanecen sin energía y sin posibilidades de acceder fácilmente al agua.
Ese es el panorama que describió Marisol, una de las habitantes de una de las zonas afectadas, quien aseguró que cerca de 40 familias resultaron perjudicadas por la emergencia.
Con la voz afectada por la exposición al humo, la mujer relató la angustia que vivieron cuando las llamas avanzaron a una velocidad que, según dijo, nunca había visto.
“Esto nos cambió la vida a todos. Esto nunca en la vida se había visto”, manifestó.
Marisol recordó que anteriormente habían enfrentado incendios que podían ser controlados, pero esta vez la magnitud y rapidez del fuego superaron cualquier experiencia previa.
“Fue la gran magnitud y la velocidad que corrió para comerse casi toda la vereda en cuestión de segundos”, relató.
El fuego arrasó con los cultivos
Aunque Marisol aseguró que, hasta donde conoce, no hubo viviendas completamente consumidas por las llamas, las pérdidas en el campo fueron enormes.
La emergencia destruyó cultivos de plátano, limón, aguacate y mango, entre otros productos que representaban el sustento de las familias. También resultaron afectados los terrenos utilizados para alimentar al ganado.
“Ni siquiera una mata de plátano quedó parada”, contó.
La pérdida de los cultivos representa una preocupación que va mucho más allá de los daños materiales inmediatos. Para estas familias, significa quedarse sin una fuente de ingresos y sin alimentos producidos en sus propios terrenos.
Y el problema podría agravarse durante las próximas semanas.
Marisol advirtió que, una vez pase la emergencia, los habitantes tendrán que enfrentar la ausencia de cosechas y de recursos para sostener a sus familias.
“Esto no es nada para lo que nos espera, porque lo que viene son tiempos peores”, afirmó.
Cinco viviendas quedaron sin energía y sin agua
Uno de los puntos más críticos, según la habitante, es el sector donde viven cinco familias, que actualmente permanece sin servicio de energía eléctrica.
Varios postes fueron derribados o quemados durante el incendio, dejando a los residentes sin electricidad y, además, con dificultades para comunicarse.
Pero la situación es todavía más compleja porque el sector no cuenta con acueducto.
Las familias dependen de aljibes y pozos para obtener agua. Sin embargo, las llamas también destruyeron las mangueras y otros elementos que utilizaban para extraer el líquido y llevarlo hasta sus viviendas y zonas donde mantienen el ganado.
“Se quemaron las mangueras, se quemaron los estribos de echarle agua y comida al ganado. No hay modo de sacar agua”, explicó Marisol.
Incluso para cargar un teléfono celular, algunos habitantes deben desplazarse hasta otros sectores.
La falta de energía y agua convierte la recuperación en un desafío adicional para unas familias que ya perdieron buena parte de sus medios de subsistencia.
El miedo quedó después de las llamas
Pero las pérdidas no son solamente materiales. Quienes estuvieron frente al fuego aseguran que la emergencia dejó una huella emocional difícil de borrar.
Marisol contó que sus padres, tíos y vecinos permanecen afectados psicológicamente después de haber presenciado el avance de las llamas.
“Una cosa es verlo y contarlo, y otra cosa es vivirlo. Pero créame que es muy duro”, expresó.
La preocupación también alcanza a los niños. La mujer relató que su hija estuvo en el lugar durante la emergencia y alcanzó a observar cómo el fuego se acercaba rápidamente.
Para Marisol, ese tipo de experiencias pueden dejar consecuencias que requieren atención profesional.
Considera que las familias necesitarán acompañamiento psicológico para poder procesar el miedo y la angustia que experimentaron.
“Esto marca”, aseguró.
El temor tampoco desapareció con la disminución de las llamas. La habitante reconoce que ahora muchas personas se acuestan pensando en la posibilidad de que un nuevo incendio pueda presentarse.
También necesitan atención médica
La exposición durante varios días al humo y las cenizas ya estaría generando afectaciones en la salud de algunos residentes.
Marisol habló con dificultad durante la entrevista debido a la pérdida de la voz y aseguró tener una fuerte presión en el pecho. También señaló que su madre comenzó a presentar afectaciones en los pulmones.
“Yo creo que sí necesitaríamos mucho apoyo médico”, manifestó.
De acuerdo con su relato, los habitantes llevan varios días enfrentando la emergencia y trabajando para controlar las llamas, por lo que la exposición al humo ha sido prolongada.
La comunidad espera que las autoridades puedan realizar jornadas de atención médica en las zonas afectadas y evaluar a las personas que estuvieron expuestas.
Piden no quedar por fuera de las ayudas
Mientras avanzan las labores de recuperación, los habitantes también esperan que las ayudas anunciadas por el Gobierno lleguen a todos los sectores afectados.
Marisol aseguró que algunas comunidades han comenzado a recibir asistencia, pero manifestó su preocupación por aquellas veredas que, según dijo, no han sido suficientemente visibilizadas.
Por eso, los residentes ya están buscando organizarse para hacer un registro de las familias damnificadas y solicitar que sean incluidas en los apoyos.
“Uno queda como en el olvido”, afirmó.
El llamado es para que las ayudas no se concentren únicamente en los lugares más conocidos y que también se atiendan los sectores rurales donde las pérdidas, aunque menos visibles, comprometen directamente la alimentación, el acceso al agua, la energía y los ingresos de las familias.
Para Marisol, el incendio terminó dejando una comunidad completamente diferente a la que existía antes de la emergencia.
Ahora, mientras esperan que regresen las lluvias y que comiencen las labores de recuperación, los habitantes tienen una preocupación que resume la magnitud de lo ocurrido: cómo volver a empezar después de que el fuego destruyó en cuestión de segundos lo que les había tomado años construir.