Polémica por el arroz: gremio del Tolima responde al ministro de Agricultura y defiende la rentabilidad del cultivo

La polémica comenzó luego de que el ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, afirmara durante una intervención en La Guajira que el arroz ya no era un negocio seguro para los productores, debido a factores como los altos requerimientos de agua, los costos de producción y la volatilidad de los precios.

Las declaraciones rápidamente generaron reacciones entre productores y organizaciones del sector arrocero, especialmente en regiones donde este cultivo representa una de las principales actividades agrícolas, como el Tolima y Huila.

Posteriormente, el ministro aclaró sus palabras y aseguró que sus declaraciones habían sido editadas y sacadas de contexto. Según Dangond, su cuestionamiento estaba dirigido principalmente a zonas donde la producción de arroz presenta bajos niveles de eficiencia.

El jefe de la cartera agropecuaria puso como ejemplo a La Guajira, particularmente el municipio de Fonseca, donde, según explicó, los productores enfrentarían bajos rendimientos frente a los costos de producción. También señaló que el mensaje debía ser tenido en cuenta por los productores de otras regiones, incluido el Tolima, para mejorar la eficiencia y adoptar alternativas productivas cuando las condiciones lo requieran.

Gremio arrocero del Tolima defiende la productividad regional

Frente a este panorama, Gabriel Márquez, presidente del gremio arrocero del Tolima, explicó que la situación del departamento no puede compararse directamente con la de otras regiones del país.

Según Márquez, en el Tolima y Huila se producen alrededor de ocho toneladas de arroz por hectárea, un rendimiento que considera positivo para la zona centro del país.

El dirigente gremial también cuestionó que se califique de ineficientes a los agricultores teniendo en cuenta que buena parte de los costos actuales no dependen directamente de ellos.

Aunque reconoció que producir una hectárea de arroz puede superar los 10 millones de pesos, señaló que los agricultores han venido implementando medidas para mejorar la eficiencia técnica, entre ellas un menor consumo de agua, menor utilización de semillas y una aplicación más precisa de fertilizantes.

Sin embargo, otros gastos han aumentado considerablemente.

Márquez mencionó entre ellos el costo de la mano de obra, el ACPM, la energía, los impuestos y el impuesto predial. En su opinión, estos factores terminan afectando la rentabilidad del cultivo aunque el productor haya mejorado sus procesos agrícolas.

“El problema no es solamente cuánto produce el agricultor, sino cuánto le cuesta producir”, es la posición que se desprende de los argumentos planteados por el gremio durante el debate.

Contrabando y costos, dos de las principales preocupaciones

Uno de los puntos centrales planteados por el presidente del gremio arrocero del Tolima es el contrabando de arroz.

Márquez aseguró que el ingreso de arroz proveniente principalmente de Ecuador y Perú representa cerca del 11,8 % del mercado nacional, mientras que la participación de Fedearroz en la comercialización de arroz blanco sería cercana al 5 %.

Para el dirigente, el control de estas importaciones ilegales debería ser una de las prioridades del Gobierno Nacional antes de responsabilizar directamente a los agricultores por los problemas de competitividad.

También cuestionó la ausencia de herramientas de intervención del mercado que anteriormente ayudaban a manejar los ciclos de sobreoferta y escasez.

Entre ellas mencionó el Incentivo al Almacenamiento, mecanismo que, según explicó, permitía que parte del arroz producido durante las épocas de mayor cosecha pudiera almacenarse para posteriormente ser comercializado cuando disminuyera la oferta.

La eliminación de este tipo de herramientas, agregó, habría dejado al mercado más expuesto a las variaciones de oferta y demanda.

¿El arroz sí es negocio en Colombia?

A pesar de la polémica, el presidente del gremio arrocero del Tolima sostuvo que el arroz sí puede ser un negocio rentable.

Para Márquez, la clave está en que el productor sea eficiente y utilice tecnología para reducir costos y aumentar el rendimiento.

Entre las prácticas que destacó se encuentran el análisis de suelos, la adecuada nivelación de los terrenos, el uso eficiente del agua, la utilización de semilla certificada y una aplicación racional de fertilizantes.

El dirigente reconoció que existen zonas donde los rendimientos son mucho menores y donde la rentabilidad del cultivo puede estar seriamente comprometida. Sin embargo, insistió en que no se puede generalizar la situación de regiones con baja productividad con la realidad del Tolima, donde el rendimiento promedio sería considerablemente superior.

La Meseta de Ibagué, en el centro de la discusión

Otro de los puntos que generó especial atención fue la propuesta de buscar alternativas al arroz en determinadas zonas.

Márquez aseguró que los productores del Tolima podrían estar dispuestos a realizar procesos de rotación de cultivos, pero advirtió que las alternativas deben responder a las condiciones del suelo y, además, contar con mercados que garanticen rentabilidad.

Puso como ejemplo la Meseta de Ibagué, donde cuestionó que se planteen cultivos como el marañón sin analizar previamente las características de los terrenos.

También mencionó otras alternativas como el maíz y la soya, pero señaló que existen dificultades relacionadas con sus precios y la comercialización.

La discusión cobra especial relevancia porque la Meseta de Ibagué es reconocida por la calidad de su arroz y cuenta con Denominación de Origen, una condición que el gremio considera un elemento diferenciador para la producción arrocera del departamento.

Falta de diálogo entre el Gobierno y los productores

Otro de los reclamos del gremio está relacionado con la comunicación entre el Gobierno Nacional y las organizaciones de productores.

Gabriel Márquez aseguró que la Junta Directiva Nacional de Fedearroz habría invitado en varias oportunidades al ministro de Agricultura a participar en reuniones, pero, según su versión, no se habría concretado ese encuentro.

El dirigente también cuestionó que el Gobierno haya mantenido reuniones con representantes de la industria mientras, según afirmó, no se ha producido el mismo nivel de acercamiento con el gremio productor.

Para Márquez, una solución a la crisis de rentabilidad del sector arrocero colombiano requiere sentar en la misma mesa al Gobierno, los agricultores y la industria molinera.

Un debate que continúa en el Tolima

La controversia por las declaraciones de Indalecio Dangond abrió nuevamente el debate sobre el futuro del arroz en Colombia, los costos de producción, la rentabilidad agrícola, el contrabando y las políticas públicas para proteger al productor nacional.

Mientras el Gobierno plantea la necesidad de mejorar la eficiencia y revisar qué cultivos son realmente sostenibles en cada territorio, el gremio arrocero insiste en que los productores también necesitan condiciones de mercado y medidas estatales que les permitan enfrentar factores que no están bajo su control.

En el Tolima, donde el arroz representa una actividad agrícola de gran importancia, la discusión adquiere una dimensión particular. Para los productores, el reto no consiste simplemente en dejar de sembrar arroz, sino en garantizar que quienes producen de manera eficiente puedan mantener la actividad y competir en el mercado nacional.

El llamado del gremio es, por ahora, a retomar el diálogo con el Gobierno Nacional y construir soluciones que tengan en cuenta las particularidades de cada región.

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