En Ibagué, el talento artesanal también puede convertirse en una forma de sanar, recordar y transformar la vida. Esa es la historia de Margip Manualidades, una marca de prendas tejidas a crochet que nació de una profunda amistad y que hoy representa la perseverancia, la creatividad y el empoderamiento de las mujeres. Detrás de cada puntada está Marcela Rodríguez Díaz, una artesana con más de 15 años de experiencia que encontró en el tejido una manera de mantener vivo el legado de su amiga Gipsi Durán.
La historia de Margip conmovió a los asistentes de la actividad Casa de la Mujer: Estación de Poder, realizada en Ibagué, donde las blusas elaboradas a mano por Marcela desfilaron en una pasarela que fue más allá de la presentación de una colección. Cada prenda llevó consigo un mensaje de amistad, superación y amor por las manualidades.
El evento, liderado por la Gobernación del Tolima y la Secretaría de la Mujer, se convirtió en una oportunidad para visibilizar el talento local, impulsar el emprendimiento femenino y demostrar cómo los oficios artesanales pueden abrir nuevas posibilidades económicas y personales para las mujeres del departamento.
Margip: una marca de crochet que nació de una amistad inolvidable
El nombre de Margip guarda un significado especial para su creadora. No se trata solamente de una marca de prendas tejidas, sino de un homenaje a una persona que dejó una huella profunda en su vida. La palabra combina las primeras letras de los nombres de Marcela y Gipsi Durán, quien fue su amiga, mentora y compañera de vida.
Hace más de tres años, Gipsi falleció, pero sus enseñanzas permanecieron en Marcela y se convirtieron en una motivación para continuar creando. Entre los aprendizajes que dejó está una frase que hoy acompaña cada uno de sus trabajos: “El arte manual es la cura para el alma”.
Desde entonces, el crochet adquirió un significado que va mucho más allá de elaborar prendas y accesorios. Para Marcela, tejer representa una forma de expresar emociones, encontrar tranquilidad y convertir los sentimientos en piezas únicas.
Por eso, sus creaciones no responden a una producción industrial ni se elaboran en serie. Cada diseño depende de su inspiración, de su estado de ánimo y de aquello que desea transmitir a través de sus manos.
“Cada pieza hecha a mano no se produce en serie, porque es una historia, es una parte de mi corazón”, manifestó la artesana al compartir el significado de su trabajo.
Esta filosofía se refleja en las blusas tejidas a crochet que protagonizaron la pasarela en la Casa de la Mujer del Tolima. Más que prendas de vestir, las creaciones de Margip representan una forma de expresión artística que conecta la memoria, la sensibilidad y la identidad de su creadora.
Tejer para sanar: el arte como herramienta de superación personal
El duelo por la pérdida de una persona cercana puede transformar la manera de entender la vida. En el caso de Marcela Rodríguez, las manualidades se convirtieron en una herramienta para encontrar serenidad y continuar adelante sin dejar atrás los recuerdos que marcaron su historia.
Con más de 15 años de trayectoria en el trabajo artesanal, ha construido una relación especial con el tejido. Cada hilo, cada combinación y cada puntada forman parte de un proceso creativo en el que las emociones tienen un lugar fundamental.
“Tejer es crear, expresar sentimientos y dejar un pedacito de nuestro corazón en cada puntada. A través de nuestras manos transformamos materiales sencillos en creaciones que se llenan de belleza y significado”, expresó.
Su experiencia demuestra que las manualidades pueden representar mucho más que una actividad recreativa. También pueden convertirse en espacios de aprendizaje, expresión personal y construcción de nuevas oportunidades.
Precisamente, Marcela comparte sus conocimientos como instructora en la Casa de la Mujer del Tolima, donde enseña técnicas artesanales a otras mujeres interesadas en desarrollar sus habilidades y encontrar en estos oficios una alternativa para sus proyectos personales y económicos.
De esta manera, el conocimiento que ha adquirido durante años no se queda únicamente en sus propias creaciones. También se transmite a otras mujeres que pueden encontrar en el crochet y las manualidades una oportunidad para aprender, emprender y fortalecer su autonomía.
Emprendimiento femenino en Ibagué: las manualidades como alternativa económica
La participación de Margip en la feria empresarial y pasarela de la Casa de la Mujer: Estación de Poder también puso sobre la mesa un mensaje relacionado con el futuro de los emprendimientos artesanales en el Tolima.
Para Marcela, visibilizar el trabajo hecho a mano es fundamental para que la sociedad reconozca su valor artístico y económico. Detrás de cada producto existe un proceso que requiere tiempo, conocimiento, creatividad y dedicación, elementos que deben ser reconocidos al momento de comercializar estas creaciones.
La artesana busca que las manualidades sean consideradas una alternativa real para generar ingresos y construir proyectos de vida sostenibles. Para lograrlo, considera importante contar con mayores oportunidades de participación, asesorías, recursos y acompañamiento institucional.
Su presencia en estos espacios ha contado con el respaldo de organizaciones como la Fundación Arte y Tambora y de lideresas como Constanza Zarta, quienes han contribuido a acercarla a procesos que permiten mostrar su talento y fortalecer su trabajo.
En una ciudad como Ibagué, reconocida por su actividad cultural y artística, iniciativas como Margip permiten destacar otras expresiones de creatividad local. El tejido a crochet, que combina técnicas tradicionales con diseños contemporáneos, puede convertirse en una oportunidad para fortalecer el emprendimiento, promover el trabajo independiente y dar visibilidad a las habilidades de las mujeres.
El desafío está en lograr que estas iniciativas no se limiten a participar en ferias o pasarelas, sino que también encuentren canales de comercialización, clientes y condiciones que les permitan mantenerse en el tiempo.
Una pasarela en homenaje a Gipsi Durán
El momento más emotivo de la presentación llegó cuando Marcela compartió el verdadero sentido de la colección que desfiló ante el público. En ese escenario, las prendas tejidas se transformaron en protagonistas de una historia que une el recuerdo de una amistad con el deseo de seguir creando.
“Hoy no solo desfilan unas blusas elaboradas a crochet, hoy también desfilan historias de amistad, de aprendizaje, de perseverancia y de amor por el arte. Y sobre todo, hoy desfila el recuerdo de mi amiga Gipsi Durán”, expresó durante el cierre de la pasarela.
Sus palabras resumieron el propósito que acompaña a Margip desde su origen: demostrar que el arte puede convertirse en una forma de expresar aquello que las palabras no siempre consiguen transmitir.
Cada creación representa una parte de su historia, pero también un mensaje para otras mujeres que buscan nuevas oportunidades, desean desarrollar sus habilidades o necesitan encontrar en una actividad creativa un espacio propio.
La participación de Marcela en la Casa de la Mujer del Tolima permitió que su trabajo trascendiera la elaboración de prendas y llegara a un escenario de reconocimiento para el talento femenino. Su historia recordó que detrás de los emprendimientos hay personas, experiencias y motivos que merecen ser escuchados.
Margip Manualidades es hoy el homenaje de Marcela Rodríguez Díaz a Gipsi Durán, pero también una muestra de cómo el talento artesanal puede abrir caminos de superación y emprendimiento en Ibagué. A través del crochet, Marcela mantiene vivo un recuerdo, comparte sus conocimientos con otras mujeres y demuestra que una creación hecha a mano puede llevar consigo mucho más que hilo y tejido: puede guardar una historia de amor, resiliencia y esperanza.