
Denuncian contaminación del río Alvarado
Habitantes del sector de Tierra Firme, en Ibagué, hicieron un llamado a las autoridades para atender lo que califican como una problemática ambiental y sanitaria relacionada con el sistema de alcantarillado que conduce las aguas residuales hacia el río Alvarado.
De acuerdo con el relato entregado por residentes de la zona, las aguas negras provenientes del sector de Pacandé atraviesan el área y, debido a los daños que presenta la infraestructura, estarían terminando directamente en el afluente.
La situación no sería nueva. Documentos relacionados con el manejo de vertimientos en Ibagué registran desde años anteriores puntos de descarga asociados a Pacandé y Tierra Firme con el río Alvarado como fuente receptora. Incluso, en 2019, Cortolima documentó un proceso relacionado con presuntas afectaciones ambientales por vertimientos de aguas residuales provenientes del barrio Pacandé hacia este río.
Comunidad cuestiona intervención anterior
Uno de los principales reclamos de los residentes está relacionado con una intervención realizada anteriormente sobre la tubería.
Según la comunidad, el daño se produjo después de una creciente que afectó la infraestructura. Sin embargo, los habitantes aseguran que la solución implementada no permitió corregir definitivamente el problema.
“La vez pasada no hicieron más que voltear el tubo. Allá el tubo está roto y toda esa agua residual se viene a envenenar y contaminar el río Alvarado. Se necesita que arreglen eso”, manifestó uno de los residentes.
La comunidad sostiene que las aguas residuales llegaron a caer directamente al río durante más de seis meses. Ante lo que consideran una demora en la atención de la emergencia, los propios habitantes decidieron gestionar materiales y adelantar una reparación por cuenta propia.
Según su testimonio, la Junta de Acción Comunal aportó dos bultos de cemento y, con apoyo de vecinos del sector, se realizó una intervención sobre la estructura afectada.
El problema aumenta durante las lluvias
Los habitantes también expresaron preocupación por el estado de un pozo de inspección ubicado cerca del río. Aseguran que la estructura presenta un deterioro importante y que existe riesgo de que termine colapsando.
La situación, según los residentes, se vuelve más crítica cuando se presentan lluvias y aumenta el caudal. En esos momentos, el nivel de las aguas residuales subiría y podría generar nuevos desbordamientos hacia el río Alvarado.
“Cuando llueve, el caudal se rebosa y cae directamente al río Alvarado. La creciente se va comiendo el terreno. Le hemos solicitado al IBAL en muchas ocasiones que venga a intervenir, pero no han venido”, señaló el residente.
Además del impacto sobre el afluente, los vecinos denuncian la presencia de malos olores y expresan preocupación por las condiciones ambientales alrededor del punto donde se estaría produciendo el vertimiento.
Una problemática similar ya había sido denunciada públicamente en sectores de la comuna Siete. En 2023, habitantes de Tierra Firme, Cantabria, Praderas del Norte y Nuevo Amanecer alertaron sobre daños en redes de alcantarillado y vertimientos de aguas negras al río Alvarado.
El río Alvarado ya figura entre las fuentes receptoras
La documentación oficial disponible permite dimensionar que el problema de los vertimientos al río Alvarado no corresponde únicamente a una denuncia aislada.
El propio IBAL establece en sus condiciones de prestación del servicio que el río Alvarado hace parte de las fuentes receptoras de las descargas del sistema de alcantarillado de Ibagué. El documento también reconoce que existen sectores donde la infraestructura para conducir las aguas residuales y lluvias aún presenta deficiencias o insuficiencias hidráulicas.
De igual manera, una propuesta técnica publicada por Cortolima identifica puntos de vertimiento denominados Pacandé 1, Pacandé 2 y Tierra Firme, todos con el río Alvarado como fuente receptora.
Esto significa que la problemática denunciada por los habitantes se encuentra relacionada con una situación más amplia del sistema de saneamiento de este sector de la ciudad.
Comunidad acudió a Cortolima
Ante la falta de una solución que los residentes consideran definitiva, la comunidad asegura haber acudido a Cortolima y haber presentado memoriales y derechos de petición con el respaldo de los habitantes.
El objetivo, explican, es que se determine quién debe intervenir la infraestructura, se establezca una solución permanente y se evite que las aguas residuales continúen llegando al río.
La preocupación ambiental tiene antecedentes. En una resolución de Cortolima de 2019 se dejó constancia de solicitudes relacionadas con las tuberías del barrio Pacandé y de un proceso sancionatorio iniciado años antes contra el IBAL por presuntas afectaciones ambientales derivadas de vertimientos de aguas residuales sobre el río Alvarado.