
Con un mensaje contundente sobre la necesidad de garantizar la seguridad, fortalecer la presencia institucional y transformar las condiciones de vida de las comunidades rurales, la gobernadora del Tolima, Adriana Magali Matiz, encabezó la rendición de cuentas de los municipios PDET del sur del departamento. Durante el encuentro, la mandataria destacó inversiones superiores al medio billón de pesos destinadas a Chaparral, Ataco, Planadas y Rioblanco.
La jornada, realizada en Chaparral, estuvo marcada por una reflexión sobre el futuro de los territorios que durante décadas han enfrentado las consecuencias del conflicto armado. Matiz aseguró que el compromiso con la paz debe traducirse en resultados concretos para los habitantes, especialmente para los campesinos y los jóvenes, quienes necesitan garantías de seguridad, mejores oportunidades económicas y acceso a servicios fundamentales.
Uno de los mensajes más destacados de su intervención estuvo relacionado con la responsabilidad del Estado de proteger a la población y garantizar que ninguna estructura armada ilegal imponga sus condiciones en las zonas rurales del Tolima.
“Ningún grupo armado ilegal tiene derecho a decidir quién puede circular, quién puede producir o quién puede vivir tranquilo en una vereda del Tolima”, afirmó la gobernadora, al insistir en que la autoridad legítima corresponde al Estado colombiano y que los derechos de los ciudadanos no pueden ser objeto de negociación.
Gobernadora del Tolima pide que la paz llegue a las veredas
Durante su discurso en Chaparral, Adriana Magali Matiz planteó que la rendición de cuentas no debe limitarse a presentar cifras de inversión o balances administrativos. Para la mandataria, también representa una oportunidad para evaluar qué tanto han cambiado las condiciones de vida de las comunidades que han padecido durante generaciones los efectos de la violencia.
La gobernadora invitó a los asistentes a reflexionar sobre una pregunta fundamental: qué se está haciendo para evitar que las nuevas generaciones tengan que vivir las mismas experiencias de sus padres y abuelos.
En ese sentido, sostuvo que la paz debe sentirse en los caminos rurales, las escuelas, los hogares campesinos y los diferentes espacios donde transcurre la vida de las comunidades.
“La paz no es la que se decreta en una oficina en Bogotá, ni la que se construye con la firma de un documento; la paz se tiene que sentir en cada uno de los caminos, escuelas, territorios, en los hogares de nuestros campesinos”, expresó Matiz.
La mandataria también advirtió sobre la importancia de evitar que los discursos sobre reconciliación pierdan credibilidad cuando las comunidades continúan enfrentando dificultades para desarrollar sus actividades cotidianas con tranquilidad.
Su planteamiento puso en el centro de la discusión la necesidad de que las políticas públicas para el sur del Tolima combinen acciones de seguridad, inversión social y generación de oportunidades para las poblaciones rurales.
Seguridad e inversión social, una apuesta para el sur del Tolima
Otro de los ejes centrales de la intervención fue la relación entre seguridad y desarrollo. Matiz manifestó que la protección de la vida y la presencia de las instituciones deben avanzar de manera conjunta con las inversiones destinadas a mejorar las condiciones económicas y sociales de los municipios.
La gobernadora sostuvo que la seguridad resulta indispensable para que los campesinos puedan trabajar, movilizar sus productos, acceder a los servicios públicos y permanecer en sus territorios sin temor a las amenazas de los grupos armados ilegales.
Al mismo tiempo, señaló que la inversión social es necesaria para que las comunidades tengan alternativas de progreso y para que los jóvenes puedan construir sus proyectos de vida sin que la violencia limite sus posibilidades.
“La paz sin seguridad es frágil, es débil. La seguridad sin oportunidades siempre será insuficiente”, afirmó la mandataria.
Esta posición fue uno de los mensajes principales de la rendición de cuentas de los municipios PDET, una estrategia orientada a impulsar la transformación de territorios afectados históricamente por el conflicto armado y las condiciones de vulnerabilidad.
Para Matiz, el reto consiste en consolidar una presencia institucional que no se limite a responder a las situaciones de violencia, sino que también garantice condiciones para el desarrollo económico, la educación, la atención en salud y el bienestar de las familias.
Más de $121.000 millones para vías terciarias del Tolima
En materia de infraestructura, la gobernadora destacó las inversiones destinadas al mejoramiento de las vías terciarias, consideradas fundamentales para conectar las zonas rurales con los centros urbanos y facilitar el transporte de productos agrícolas.
De acuerdo con lo expuesto por la mandataria, $121.000 millones se están invirtiendo en vías terciarias mediante proyectos financiados por OCAD Paz, aprobados en tres sesiones.
Estas obras buscan contribuir a la conectividad rural y al fortalecimiento de los llamados Corredores Productivos Estratégicos, una apuesta para mejorar las condiciones de movilidad de las comunidades campesinas.
El mejoramiento de los caminos rurales representa un componente importante para la economía de municipios como Chaparral, Ataco, Planadas y Rioblanco, donde numerosas familias dependen de las actividades agropecuarias.
Contar con vías en mejores condiciones puede facilitar la salida de las cosechas, reducir las dificultades de transporte y mejorar la conexión de las veredas con los mercados, los centros de abastecimiento y los servicios institucionales.
Matiz también resaltó la presencia de maquinaria amarilla en estos municipios, como parte de las acciones orientadas a atender las necesidades de infraestructura rural.
La inversión en vías terciarias se suma a los esfuerzos para impulsar el desarrollo del sur del Tolima y generar condiciones que permitan a los productores rurales desarrollar sus actividades con mayores posibilidades de comercialización.
Avanzan gestiones para dotar hospitales de Chaparral y Rioblanco
La salud también ocupó un lugar importante en el balance presentado durante la jornada. La gobernadora reveló que avanza en la consecución de recursos para la dotación de dos instituciones hospitalarias estratégicas para la región: el Hospital María Inmaculada de Rioblanco y el Hospital San Juan Bautista de Chaparral.
Según explicó, ambos hospitales se construyen con recursos de la Administración Departamental y se adelantan gestiones para conseguir los recursos necesarios para su equipamiento.
La dotación hospitalaria es un componente fundamental para que las nuevas infraestructuras puedan prestar sus servicios y responder a las necesidades de atención de los habitantes de estos municipios.
Para las comunidades del sur del Tolima, el fortalecimiento de la red hospitalaria representa una oportunidad para mejorar el acceso a los servicios de salud y reducir las dificultades que enfrentan algunas familias cuando necesitan atención médica.
La gestión de recursos para equipar estos centros asistenciales forma parte de los desafíos de la administración departamental en materia de infraestructura y prestación de servicios esenciales.
Chaparral, Ataco, Planadas y Rioblanco: el reto de transformar territorios afectados por la violencia
Los cuatro municipios PDET del sur del Tolima tienen un papel importante en los esfuerzos por consolidar condiciones de desarrollo en territorios afectados históricamente por el conflicto armado.
Durante su intervención, Matiz envió un mensaje de esperanza a las comunidades y afirmó que el pasado de violencia no debe determinar el futuro de la región.
“Hoy, desde Chaparral quiero enviarle un mensaje a Colombia: el sur del Tolima no puede estar condenado a repetir su historia; esta tierra que conoció la violencia también tiene la capacidad de convertirse en un ejemplo de legalidad, reconciliación y desarrollo”, manifestó.
La gobernadora también aseguró que los campesinos de Chaparral, Ataco, Planadas y Rioblanco deben tener la certeza de que no están solos frente a los desafíos que enfrenta el territorio.
Su mensaje apuntó a la necesidad de fortalecer la confianza en las instituciones y garantizar que las inversiones públicas se traduzcan en oportunidades reales para las comunidades.
La seguridad en las zonas rurales, el mejoramiento de la infraestructura, el acceso a los servicios de salud y las oportunidades para los jóvenes aparecen así como algunos de los principales retos para avanzar en la transformación del sur del departamento.
“Que nunca más el miedo sea más fuerte que la esperanza”
Al finalizar su intervención, Adriana Magali Matiz reiteró que mantendrá su compromiso con una política que combine seguridad, inversión pública y oportunidades para la población hasta el último día de su mandato.
La mandataria insistió en que la paz debe evaluarse a partir de las condiciones reales en las que viven los ciudadanos y no únicamente por la ausencia de enfrentamientos armados.
“La paz no se mide por el silencio de los fusiles, se mide por la dignidad de nuestros campesinos y por las oportunidades que le demos a nuestros jóvenes”, expresó.
La gobernadora cerró su discurso con un llamado a fortalecer las instituciones y evitar que las armas y el miedo condicionen el futuro de las nuevas generaciones.
“Que nunca más el miedo sea más fuerte que la esperanza, que nunca más las armas tengan más poder que las instituciones y que nunca más un niño que nace en el sur del Tolima determine cuánto vale su futuro”, concluyó.
La rendición de cuentas en Chaparral dejó como mensaje central la necesidad de mantener las inversiones en los municipios PDET y avanzar en una estrategia que articule seguridad, infraestructura, salud y desarrollo rural.
El desafío para Chaparral, Ataco, Planadas y Rioblanco será convertir los recursos anunciados y las obras en mejores condiciones de vida para sus habitantes, con garantías para trabajar, movilizarse y construir un futuro en sus propios territorios.