La idea original o storyline de la trama ya la conocemos: “el desarrollo minero traerá progreso”. Y no porque la hayamos spoileado, sino porque conocimos la primera parte, que quedó en suspenso el domingo 26 de marzo del año 2017, cuando 6.165 cajamarcunos (97 % de los votantes) le dijeron NO al proyecto minero La Colosa, de la empresa AngloGold Ashanti, mediante una consulta popular. Ahora, además, este argumento tiene un contexto nuevo: es mejor hacer una minería legal que una actividad extractivista ilegal como la que el Tolima enfrenta en municipios como Ataco, Chaparral, Saldaña, entre otros.
Para esta segunda temporada cambia, además, el protagonista principal. Ya no será la multinacional africana AngloGold, ahora será Mineros S.A., compañía colombiana de Medellín. Además, tampoco se llamará La Colosa, ahora tendrá un nombre de pertenencia y proximidad: “Proyecto Tolima”. Pero, para cautivar aún más a la región, la minera paisa anunció que su actor de reparto será Jaime Eduardo Reyes Martínez, como director regional del proyecto, un conocido actor de la política regional, que incluso militó en el Partido Verde, aunque todos sabemos que su corazón es azul. Lo que sí no sabíamos, y casi que ni lo imaginábamos, era que el dorado fuera su color favorito. Reyes será el Baltasar, el hombre del oro, en este nacimiento del Mesías económico para el departamento y el país, el salvador. Él es economista, aunque en este papel la gestión de la escasez, principio rector de los economistas, no será necesaria. Pero en lo que en realidad tendrá que brillar será en la habilidad para dominar el relato que conlleve a la difusión de su verdad sobre la otra, porque, citando al escritor israelí Yuval Noah Harari, Reyes tendrá que saber que los humanos preferimos el poder y la riqueza a la verdad.
Reyes Martínez aparecerá en escena este 8 de octubre, y su primera actuación será convencer a los concejales de Cajamarca de que se retracten de haber votado favorablemente el acuerdo municipal que declara 33 predios de la multinacional minera como áreas de utilidad pública e interés social; es decir, que restringe el uso minero de aproximadamente 5.800 hectáreas, equivalentes al 11 % del territorio municipal, y ordena que esta zona sea utilizada exclusivamente para conservación ambiental y actividades agropecuarias, esto respaldado por más de 4.000 firmas de habitantes de Cajamarca. La escena se vivirá en el marco de una audiencia de conciliación con la Procuraduría.
Aquí, en este capítulo, tal vez veamos a otros protagonistas de la historia. Por un lado, los 11 concejales de Cajamarca, que podrían ser los apóstoles o el Judas. Si se retractan, como se cree que va a pasar, terminarán traicionando la confianza de su pueblo; y si se mantienen en la prohibición del acuerdo, podrían ser perseguidos por oponerse a la nueva era de la minería milagro que desde Palacio impulsa el emperador Herodes el Grande, digo Abelardo el Tigre.
PDTA: Me preguntan que cuándo aparecerá y quién será Pilatos. Yo creo que hay varios. Por ahora, pienso que Camilo Valencia, alcalde de Cajamarca, está haciendo casting, pues cuando se le pregunta por su posición frente al proyecto, siempre ha dicho que se limitará a lo que decidan los concejales.
Por Willyam Peña Gutiérrez