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Martha Calvache explica qué hay detrás de la seguidilla de sismos en el sur del Tolima

La geóloga y vulcanóloga Martha Calvache explicó que el Tolima se encuentra en una zona geológicamente activa y que los recientes enjambres sísmicos registrados en Chaparral y municipios cercanos hacen parte de procesos que pueden presentarse en la corteza terrestre. La experta llamó a fortalecer el conocimiento y la prevención para reducir los riesgos ante futuros eventos.

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La seguidilla de sismos que desde el pasado domingo mantiene en alerta a habitantes de Chaparral, San Antonio, Roncesvalles y Rioblanco, volvió a poner sobre la mesa las características geológicas del Tolima y la necesidad de comprender mejor el territorio. Para Martha Calvache, geóloga y vulcanóloga colombiana, la actividad que se está presentando debe analizarse desde el conocimiento científico y no únicamente desde la preocupación que generan los movimientos telúricos.

Durante una entrevista, Calvache explicó que el departamento está ubicado en una zona geológicamente activa, especialmente por las características de las cordilleras que atraviesan el territorio. Según la experta, tanto el borde occidental del Tolima, relacionado con la Cordillera Central, como el sector oriental, asociado a la Cordillera Oriental, presentan estructuras tectónicas que han tenido actividad a lo largo de la historia geológica.

En el caso de la Cordillera Central, la presencia de volcanes y diferentes estructuras geológicas evidencia la complejidad de la región. Calvache recordó que allí existen sistemas de fallas y otras estructuras que se extienden en diferentes direcciones y que están relacionadas con la formación y evolución de los Andes.

Uno de los puntos centrales de su explicación fue la naturaleza de los recientes movimientos registrados en el sur del Tolima. La especialista señaló que se trata de un enjambre sísmico, un fenómeno en el que pueden registrarse numerosos movimientos en un periodo relativamente corto.

A diferencia de un escenario en el que ocurre un sismo principal seguido por réplicas, los enjambres pueden estar conformados por cientos o incluso miles de eventos, sin que necesariamente exista un único movimiento que pueda ser considerado como el principal.

Aunque este tipo de actividad es especialmente conocida en zonas volcánicas, Calvache explicó que también puede presentarse asociada a estructuras y fallas ubicadas en sectores superficiales de la corteza terrestre.

En este caso, uno de los elementos que ha llamado la atención es la profundidad de varios de los eventos registrados en la zona de Chaparral. De acuerdo con la información analizada por los expertos, algunos de estos movimientos se encuentran aproximadamente entre los 15 y 19 kilómetros de profundidad, lo que corresponde a sectores relativamente superficiales de la corteza.

Para Calvache, esto no significa que el fenómeno sea necesariamente extraño desde el punto de vista geológico. Por el contrario, explicó que el Tolima posee las condiciones tectónicas que permiten que este tipo de procesos ocurran.

“Desde el punto de vista geológico, desde el punto de vista de procesos que se dan en la corteza y de estructuras que hay en la corteza, pues el Tolima no es ajeno a eso”, señaló la experta durante la entrevista.

La geóloga también recordó que anteriormente se han registrado enjambres sísmicos en otros sectores del Tolima. Mencionó particularmente el municipio de Planadas, donde se han presentado secuencias de movimientos relacionadas con estructuras ubicadas al nororiente del Nevado del Huila.

Por esta razón, la actual situación también representa, según Calvache, una oportunidad para profundizar en el conocimiento científico del territorio y comprender mejor las estructuras geológicas que atraviesan el departamento.

Otro de los temas abordados durante la conversación fue la relación entre las fallas geológicas y los volcanes. La experta explicó que ambos fenómenos hacen parte de procesos relacionados con la formación de la cordillera de los Andes.

Las fallas representan zonas de debilidad de la corteza donde se acumulan esfuerzos que, al liberarse, pueden generar sismos. Estas mismas zonas pueden facilitar el ascenso del magma desde el interior de la Tierra, razón por la cual existe una relación entre determinadas estructuras tectónicas y la ubicación de centros volcánicos.

En el Tolima, este contexto está relacionado con volcanes como el Nevado del Tolima, el Machín, Santa Isabel y otros centros volcánicos de la Cordillera Central, mientras que hacia el sur aparece también la influencia del Nevado del Huila.

Calvache también se refirió a los registros históricos de grandes terremotos que han afectado al departamento y particularmente a Chaparral. Frente al conocido evento de 1827, la especialista explicó que para estudiar terremotos ocurridos antes de la existencia de instrumentos modernos se utilizan registros históricos y evaluaciones de intensidad, que permiten establecer los efectos que tuvieron los movimientos en diferentes lugares.

La experta aclaró que un sismo que haya generado daños en Chaparral no necesariamente tuvo que originarse exactamente debajo del municipio, debido a que existen estructuras geológicas capaces de producir movimientos que pueden sentirse y generar afectaciones a grandes distancias.

Más allá de determinar el origen exacto de cada evento, Calvache insistió en que el conocimiento debe convertirse en prevención. Según explicó, el nivel de riesgo no depende únicamente de la magnitud de un terremoto, sino también de factores como las características del suelo y la vulnerabilidad de las construcciones.

En ese sentido, recomendó revisar las condiciones de las viviendas, especialmente aquellas que tienen techos pesados, paredes inestables o estructuras deterioradas. También pidió prestar atención a taludes, postes, cables eléctricos y transformadores que puedan representar un peligro durante un movimiento.

La especialista señaló que, si una persona identifica un riesgo concreto de colapso en su vivienda, adoptar medidas preventivas puede ser válido mientras las autoridades realizan las respectivas evaluaciones.

Para Calvache, Colombia no puede evitar que ocurran terremotos. Sin embargo, sí puede trabajar en reducir las consecuencias mediante educación, preparación, mejores decisiones de desarrollo y conocimiento de las condiciones geológicas de cada territorio.

La actual secuencia sísmica en el sur del Tolima, aunque genera preocupación entre las comunidades, también representa una oportunidad para estudiar con mayor detalle las estructuras que atraviesan la región y fortalecer la preparación de municipios como Chaparral, San Antonio, Roncesvalles y Rioblanco frente a futuros eventos naturales.

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