El panorama político del Tolima comenzó a cambiar de manera significativa de cara a las elecciones territoriales de 2027, luego de que el exsenador y exgobernador ÓSCAR BARRETO QUIROGA dejara prácticamente definida su intención de regresar a la Gobernación del departamento.
En un mensaje publicado este miércoles en su cuenta de X, Barreto destacó el trabajo de la gobernadora ADRIANA MAGALI MATIZ frente a la situación de seguridad del departamento y planteó que, durante los próximos cuatro años, trabajará con una estrategia basada en planeación y tecnología para recuperar el territorio y garantizar seguridad, tranquilidad y libertad a los tolimenses.
Aunque el mensaje no utiliza expresamente la fórmula tradicional de “soy candidato”, su contenido fue interpretado en el escenario político regional como el paso más claro hasta ahora hacia una nueva aspiración a la Gobernación. De hecho, medios regionales ya reportan que el dirigente conservador dejó en evidencia su intención de buscar un tercer periodo como gobernador del Tolima.
La decisión tiene un efecto inmediato dentro del denominado barretismo, corriente política liderada por Barreto y que durante los últimos meses había visto crecer varios nombres interesados en obtener el respaldo para competir por la Gobernación.
Entre ellos se encontraban el exgobernador RICARDO OROZCO VALERO, el diputado GIOVANNY MOLINA y el exsecretario de Desarrollo Agropecuario FERNANDO BORJA SÁNCHEZ. La posibilidad de que Barreto regresara a la contienda había sido precisamente uno de los principales interrogantes de la disputa interna conservadora.
En julio, por ejemplo, CARACOL RADIO informó que Ricardo Orozco y Giovanny Molina estaban dispuestos a considerar el retiro de sus respectivas aspiraciones para respaldar una eventual candidatura de Barreto. En ese momento, la posibilidad de un tercer mandato del exgobernador ya era uno de los escenarios centrales dentro del conservatismo tolimense.
Sin embargo, la situación no es completamente homogénea. FERNANDO BORJA ha mantenido una posición diferente. El exsecretario de Desarrollo Agropecuario anunció en julio que continuaba firme en su intención de aspirar a la Gobernación para 2027, incluso en medio de la discusión sobre una posible candidatura de Barreto.
Más recientemente, Borja ratificó públicamente que no abandonaría su aspiración y señaló que adelanta conversaciones con diferentes sectores políticos en busca de un aval. Esto significa que, aunque la aparición de Barreto modifica sustancialmente el tablero, no necesariamente elimina de manera automática todas las candidaturas que han surgido desde sectores cercanos al actual gobierno departamental.
La eventual candidatura de Barreto también tiene importancia por su trayectoria electoral. El dirigente conservador ya ocupó la Gobernación del Tolima en dos oportunidades: primero entre 2008 y 2011 y posteriormente entre 2016 y 2019. Después llegó al Senado de la República para el periodo 2022-2026.
Por esta razón, una nueva aspiración no significaría una reelección inmediata. La Constitución establece que los gobernadores son elegidos por periodos de cuatro años y que no pueden ser reelegidos para el periodo siguiente. Al haber transcurrido varios años desde su última administración departamental, el escenario jurídico es diferente al de una reelección consecutiva.
Pero el movimiento de Barreto no solamente impacta al conservatismo. También puede modificar la configuración de una eventual candidatura de sectores alternativos y de oposición.
Uno de los nombres que vuelve a tomar fuerza en ese escenario es el del exministro de Salud y exalcalde de Ibagué GUILLERMO ALFONSO JARAMILLO MARTÍNEZ. En los últimos días, su nombre ha regresado al debate político regional como una eventual carta para disputar la Gobernación del Tolima en 2027. Medios locales han planteado incluso el dilema de si Jaramillo debería buscar nuevamente la Alcaldía de Ibagué o intentar regresar por tercera ocasión al Palacio del Mango.
Jaramillo tiene una particularidad que lo convierte en un eventual rival de peso: ya fue gobernador del Tolima en dos oportunidades. La primera ocurrió entre 1986 y 1987, cuando fue designado por el entonces presidente Virgilio Barco; posteriormente regresó al cargo mediante elección popular para el periodo iniciado en 2000.
Su trayectoria tampoco se limita al departamento. Jaramillo fue senador de la República, alcalde de Ibagué entre 2016 y 2019 y, desde mayo de 2023, ocupó el Ministerio de Salud y Protección Social durante el Gobierno del presidente Gustavo Petro.
Precisamente, esa experiencia nacional podría convertirse en uno de los elementos de una eventual campaña, mientras que su pasado político en el Tolima le permitiría disputar nuevamente un electorado que ya conoce su nombre.
De confirmarse una candidatura de Jaramillo, el enfrentamiento tendría además un componente político de alto nivel: por un lado, el regreso de ÓSCAR BARRETO y el peso electoral del conservatismo regional; por el otro, una eventual candidatura de GUILLERMO ALFONSO JARAMILLO, quien representaría una alternativa desde sectores diferentes al barretismo.
No obstante, a septiembre de 2026 todavía sería prematuro presentar este escenario como una contienda definida. Las elecciones territoriales de 2027 aún están en etapa de construcción política y varios de los nombres mencionados son aspirantes o eventuales candidatos, no candidatos oficialmente inscritos.
Lo que sí queda claro es que el anuncio de Barreto cambia la discusión. Hasta hace pocas semanas, la pregunta dentro del conservatismo era quién recibiría el respaldo para suceder a la actual administración. Hoy, con el regreso de quien ha sido dos veces gobernador, el interrogante es diferente: ¿quién podrá disputar el poder departamental frente a una candidatura con el peso político y electoral de Óscar Barreto?
La respuesta dependerá de las alianzas que se construyan durante los próximos meses, de la decisión definitiva de figuras como Ricardo Orozco, Giovanny Molina y Fernando Borja, y de si sectores alternativos logran consolidar una candidatura competitiva.
Por ahora, el mensaje de Barreto marca un nuevo capítulo en la carrera hacia 2027: el barretismo ya no solamente busca un sucesor; su principal dirigente vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de ser él mismo quien intente recuperar la Gobernación del Tolima.
