
Si hay una problemática en la movilidad de Ibagué, son los mal parqueados. En dos décadas, la solución, según la alcaldesa y los alcaldes de turno, son las “Zonas Azules” o los estacionamientos regulados en vía pública. En 2005 se registran los primeros antecedentes; en 2013 se contrató un estudio técnico; en 2017 el Concejo aprobó, mediante acuerdo, la norma principal para estas bahías. En 2018, la propia Alcaldía expidió el Decreto 0602 para reglamentar el sistema y crear 1.300 celdas de parqueo; en 2022 se anunció un plan piloto con 192 celdas a cargo de la Gestora Urbana y la Secretaría de Movilidad, y en 2026 el proyecto ha vuelto a la discusión al ser incluido en el plan de desarrollo del gobierno de turno. Todo este historial: 20 años de anuncios y ni una sola bahía funcionando bajo el sistema de estacionamiento regulado.
Esto no es para nada raro en una ciudad en la que nos demoramos 30 años haciendo un acueducto alterno, que luego tuvo más de cuatro inauguraciones y, a la fecha, aún no está en total funcionamiento. De las Zonas Azules nos dicen ahora que el problema es que la Gestora Urbana no ha logrado reglamentarlas, y tal vez en esta entidad olvidaron que desde 2018 existe el Decreto 0602, expedido por la Alcaldía para precisamente regularlas. Hoy, sin embargo, no hay plan piloto en operación porque, según las explicaciones entregadas, aún falta reglamentación para ponerlo en marcha. Lo que sí se les ocurrió fue demarcar las bahías y, con ello, fomentar el caos del mal parqueo. Solo basta pasar por la calle 11 entre carreras Cuarta y Tercera, en donde ahora ya no solo se parquean en las bahías, sino al otro costado, convirtiendo la vía en un embudo. Y así está pasando en los demás puntos demarcados de la ciudad.
Lo curioso, en este caso, es que el secretario de Movilidad, Camilo Martínez, habría asegurado que, a pesar de no haber plan piloto, el parqueo temporal en las bahías recientemente demarcadas está autorizado. Por otro lado, concejales como William Rosas cuestionan esa interpretación, al considerar que, mientras no exista una regulación operativa, estos espacios seguirían formando parte de la vía pública y no estarían habilitados para estacionarse.
En la Gestora Urbana no dan razón; en la Alcaldía dicen que la demora es de la Gestora; los guardas de tránsito no saben qué hacer y los ciudadanos aprovechan el caos. En fin, parece que podríamos seguir sumando años a una iniciativa que tal vez hace parte de la llamada economía colaborativa, una tendencia mundial que pretende conseguir una mayor eficiencia en la gestión de recursos, para este caso, gestionando el espacio público que se alquila al ciudadano, quien de manera temporal parquea y paga un valor superior al que le costaría en un parqueadero particular. Algo similar a las famosas oficinas que se alquilan por días u horas (coworking), aunque en este caso pagamos por un espacio que nos pertenece a todos. Pero bueno, es un servicio y es una tendencia mundial.
Son más de cuatro administraciones y nada que lo logran. ¿Qué será lo que no ha dejado avanzar la iniciativa? ¿Será la tecnología, el operador, la voluntad política o tal vez, como creo que puede pasar en este gobierno, el tema es de percepción visual? ¿Cómo van a llamar Zonas Azules a un proyecto en el gobierno del color rosa, y más aún cuando se aproxima un año electoral?
𝗣𝗗𝗔𝗧: Para los ciudadanos de otro país, estas 𝗭𝗼𝗻𝗮𝘀 𝗔𝘇𝘂𝗹𝗲𝘀, a pesar de tantos años de implementaciones fallidas, nada tienen que ver con las 𝗭𝗼𝗻𝗮𝘀 𝗔𝘇𝘂𝗹𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗹𝗼𝗻𝗴𝗲𝘃𝗶𝗱𝗮𝗱.