El comportamiento de las lluvias y de las fuentes hídricas mantiene en alerta a las autoridades ambientales del Tolima ante el fortalecimiento de las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño. La Corporación Autónoma Regional del Tolima, Cortolima, informó que mantiene un seguimiento permanente desde su Centro de Monitoreo del Recurso Hídrico, utilizando información de sus propias estaciones hidrométricas y meteorológicas y los registros proporcionados por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, IDEAM.
El objetivo es identificar oportunamente cambios en los niveles de precipitación, las temperaturas y los caudales de los principales cuerpos de agua monitoreados en el departamento, comparando el comportamiento actual con los registros históricos correspondientes a condiciones consideradas normales.
Los datos muestran que el escenario climático sigue siendo exigente, aunque durante los primeros días de septiembre se registró una recuperación en las precipitaciones frente al promedio histórico.
Agosto cerró con un marcado déficit de lluvias
De acuerdo con el seguimiento presentado por Cortolima, entre el 16 y el 31 de agosto el departamento recibió apenas el 42 % de las precipitaciones esperadas de acuerdo con el promedio histórico.
Esto significa que durante esa segunda mitad de agosto se presentó un déficit considerable de lluvias. La situación no fue uniforme en todo el territorio, pero alcanzó una extensión importante: aproximadamente el 86 % del Tolima presentó déficit de precipitaciones.
A la reducción de las lluvias se sumó un incremento significativo de las temperaturas. Durante ese mismo periodo, la anomalía registrada fue de 2,6 grados Celsius por encima del comportamiento histórico.
El aumento de la temperatura, combinado con una menor disponibilidad de lluvia, genera presión sobre los recursos naturales y puede favorecer condiciones de mayor evaporación y reducción de los caudales, además de incrementar otros riesgos ambientales asociados a las temporadas secas.
En las fuentes hídricas monitoreadas también se evidenció una reducción. Cortolima reportó una disminución media del 14,6 % en los caudales, mientras que tres de las 15 corrientes hídricas evaluadas presentaron déficit.
Septiembre muestra una mejoría, pero el déficit no desaparece
El panorama tuvo un cambio durante los primeros cuatro días de septiembre. Según el monitoreo de Cortolima, entre el 1 y el 4 de septiembre las precipitaciones alcanzaron el 109 % del promedio histórico para ese periodo.
En otras palabras, durante esos primeros días del mes llovió por encima de lo que normalmente se registra para esas fechas.
Sin embargo, la autoridad ambiental advierte que este incremento no significa que las condiciones de déficit hayan desaparecido en el departamento.
El 58 % del territorio tolimense todavía presenta déficit de precipitaciones, aunque representa una reducción importante frente al 86 % registrado durante la segunda mitad de agosto.
La temperatura también continúa por encima de los valores históricos. Para los primeros cuatro días de septiembre, la anomalía fue de aproximadamente 2,2 °C.
En materia hídrica, el comportamiento también requiere seguimiento. Cortolima reportó una disminución media del 13,76 % en el caudal de las fuentes monitoreadas, y cinco de las 13 fuentes evaluadas presentaron disminución en sus caudales.
El monitoreo busca anticiparse a posibles impactos
La vigilancia de estas variables permite a las autoridades detectar cambios en las condiciones de las cuencas y tomar decisiones preventivas frente a posibles escenarios de desabastecimiento, reducción de caudales, afectaciones a los ecosistemas y aumento del riesgo de incendios forestales.
El IDEAM explica que los eventos de El Niño pueden estar asociados históricamente con temperaturas más altas, menores precipitaciones en algunas regiones, mayor presión sobre el recurso hídrico y un incremento de la amenaza de incendios. No obstante, el fenómeno no significa que deje de llover por completo, pues sus efectos varían de acuerdo con la región, la altitud y la época del año.
Precisamente por esa variabilidad, el seguimiento de los datos locales resulta fundamental. Las mediciones de las estaciones permiten comparar lo que está ocurriendo en las diferentes zonas del Tolima con los registros históricos y establecer dónde se presentan las mayores alteraciones.
IDEAM mantiene la alerta por el fortalecimiento de El Niño
El monitoreo departamental ocurre mientras el IDEAM mantiene su seguimiento al fenómeno de El Niño a escala nacional.
Según la actualización oficial disponible, el IDEAM confirma la presencia de condiciones asociadas a El Niño tanto en el océano como en la atmósfera y señala una tendencia hacia el fortalecimiento. La proyección vigente contempla una intensidad muy fuerte como escenario más probable entre septiembre de 2026 y febrero de 2027.
El instituto también ha señalado que las condiciones tipo El Niño continúan fortaleciéndose y que los modelos climáticos proyectan la persistencia del fenómeno durante el segundo semestre de 2026 y hacia comienzos de 2027.
Por esta razón, el comportamiento de las lluvias durante una semana determinada no necesariamente representa un cambio definitivo de tendencia. Para las autoridades ambientales, la clave está en mantener el seguimiento durante las próximas semanas y observar cómo evolucionan simultáneamente las precipitaciones, las temperaturas y los caudales.
Cortolima ya había activado medidas preventivas
La vigilancia actual hace parte de un proceso de preparación que Cortolima viene desarrollando desde meses atrás. En junio, la corporación anunció la adopción de un plan de contingencia frente a los posibles efectos de El Niño, con medidas dirigidas a proteger el recurso hídrico, prevenir emergencias y fortalecer la capacidad de respuesta de los municipios y diferentes sectores del departamento.
La preocupación también está relacionada con los incendios de cobertura vegetal. En agosto, Cortolima informó que se habían registrado 66 incendios de cobertura vegetal en el Tolima, con una afectación estimada de cerca de 1.970 hectáreas, en un contexto marcado por déficit de precipitaciones y aumento de temperaturas.
La directora de Cortolima, Olga Lucía Alfonso, había advertido además que el fenómeno de El Niño apenas comenzaba y que las condiciones podrían tornarse más complejas, por lo que pidió fortalecer la capacidad de respuesta de las instituciones y organismos de socorro.
El agua, uno de los principales indicadores para anticipar riesgos
El comportamiento de los caudales se convierte así en uno de los indicadores fundamentales para determinar cómo está respondiendo el territorio a las condiciones climáticas.
Los datos entregados por Cortolima muestran una situación que requiere vigilancia: aunque las lluvias de los primeros días de septiembre superaron el promedio histórico, varias fuentes continúan registrando reducciones en sus caudales.
La diferencia entre los periodos también demuestra por qué el análisis debe hacerse de manera permanente. Mientras entre el 16 y el 31 de agosto el déficit de precipitaciones alcanzó al 86 % del territorio, entre el 1 y el 4 de septiembre esa proporción bajó al 58 %. Sin embargo, el aumento de las lluvias todavía no se traduce en una recuperación generalizada de los caudales monitoreados.
Por ahora, Cortolima mantiene la vigilancia de las fuentes hídricas y de las condiciones meteorológicas para identificar posibles cambios y generar información que permita anticiparse a los efectos del fenómeno climático.
El llamado de las autoridades se mantiene especialmente en torno al uso responsable del agua, la prevención de incendios y la atención a las condiciones ambientales durante una temporada en la que las altas temperaturas y las variaciones en las lluvias pueden aumentar la presión sobre los recursos naturales.
La evolución de las precipitaciones durante septiembre será determinante para establecer si las lluvias registradas durante los primeros días representan una recuperación temporal o el inicio de un cambio más sostenido en el comportamiento hídrico del Tolima.
